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domingo, abril 01, 2012

La última de Marzo

"No hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista" dice el dicho, y el mes de marzo tampoco iba durar eternamente. En las últimas tres semanas casi no he parado en el trabajo, el segundo trimestre del curso se ha hecho cuesta arriba al final, y ya es tradición, por lo que he terminado agotada. 

La última semana ha sido de locos, comencemos por el domingo pasado, como no podía mantener enclaustrados a mis bajitos un domingo tan soleado (¡viva la primavera!) y ellos no me iban a dejar trabajar en casa; los llevé a dar un paseo por Santa Cruz y fuimos a ver las momias y los animalitos al Museo de la Naturaleza y el Hombre. Fuimos muy bien acompañados con mi amiga Menchu, sus hijos y su media naranja, que compartir hace que la mañana de un domingo sea más animada, para mis chicos y para mi claro.

Paseamos por la calle La Noria antes de llegar al museo,
 observamos con interés la colección de insectos de la zona de bichitos varios, y
aprendimos cosas como que a la enorme polilla (con el número 20 debajo) se le llama "polilla de la muerte" por el dibujo parecido a un cráneo que lleva en el "lomo". De la zona de momias no hice fotos, porque tenía que darle la mano a Dani, que iba muy ilusionado por verlas pero que no pudo evitar un poco de susto cuando pasamos por allí: "¿están vivas mamá?".

Esa tarde tenía una cita con las tejedoras, en su quedada mensual, pero me tuve que disculpar con Noe porque tenía que trabajar, un adelanto de última hora por motivo de la huelga del día 29 hizo que tuviera que reorganizarme. Mis calcetines van bien, sobre todo porque he podido tejer estos últimos días, pero todavía me queda un poco.

La semana transcurrió muy atareada, clases por la mañana y reuniones de tarde. El viernes, por fin sanviernes, amaneció mientras esperaba a una compañera para ir juntas al curro, tenemos un eficaz turno de coche que permite que sólo tenga que llevar mi coche dos días a la semana. Me encanta fotografiar la salida del sol, cada pocos segundos hago una foto para que se vea la evolución, les dejo tres fotos en las que se ve muy bien el movimiento del sol (la velocidad de giro de la Tierra sobre su eje es de unos 1690 kilómetros por hora en el Ecuador, vamos tan rápido por este Universo y ni siquiera lo notamos!).


El viernes por la noche fui a cenar con un amigo que no veía hacía ¡15 años!, y eso que vivimos en la misma isla, participé involuntariamente en una velada de poesía creativa y nos pusimos al día de lo que nos había pasado en todo este tiempo prometiendo no tardar tanto la próxima vez.

Y ayer sábado me acordé en que se celebraba la hora del planeta, siempre se me pasa así que decidí que más que apagar las luces, cosa que no iba a servir de mucho en estas latitudes porque si consideraba la hora insular frente a la peninsular aquí habría luz natural todavía, corté toda la electricidad de casa y abrí un libro que tenía muchas ganas de leer y que estaba reservando para las vacaciones "La delicadeza" de David de Foenkinos. Durante una hora no pude dejar de leer y de esta semana no pasará porque me está gustando mucho. La experiencia positiva y creo que voy a repetirla al menos una vez en semana, que este mes que comienza dicen que subirá el recibo de la luz y es una buena manera de ahorrar.

En unas horas tomaré el barco para irme a Gran Canaria, a ver a mis padres, estaré muy pocos días, suficientes para que mis bajitos se quejen y refunfuñen porque no nos quedamos más. Acaba de empezar la primavera, y a la vuelta de la esquina está el verano y entonces podremos descansar más días. ¡Feliz Semana Santa!

domingo, mayo 15, 2011

Paseando por La Laguna

Me encanta La Laguna, ha dado un cambio importante en los últimos años, con más calles peatonales, casas reformadas, nuevos negocios. Muchas cosas que la hacen bastante atractiva para ir de compras, de paseo o tomarse algo en muchas de las terrazas que han abierto en las calles ahora peatonales. Hace ya dos semanas teníamos un cumpleaños de una compañera de Daniel, una niña nigeriana adoptada por un matrimonio joven de la que Daniel dice que habla "africano", aunque después se acuerda de que habla en inglés.

Mientras Dani estaba en la celebración, y dado el escaso espacio que había, Pablo y yo nos fuimos a dar un recorrido por la ciudad, un poco con la excusa de buscar unos cromos que estaban por todos lados agotados. Pese a que hacía bastante frío, debido al viento, había mucha gente en la calle, paseando o comprando. Pablo me dijo que era una ciudad "muy musical" porque encontrábamos a cada rato un músico callejero o a personas que con un equipo de altavoces enseñaban a bailar con acrobacias o bailar la danza del vientre.

De vez en cuando pasaban en bicicleta, y esta en especial nos llamó la atención, creo que está hecha artesanalmente, primero nos pasó el señor subido a ella y luego la vimos "estacionada" frente al mercado.


Aquí recordamos cuando era pequeño y veníamos a ver los patos de la catedral, ahora está en obras y no está en condiciones pero seguro que en unos meses estará como nueva.

La Laguna está considerada Patrimonio de la Humanidad, vale la pena pasear por ella para ver calles como esta, San Agustín.