Casi al mismo tiempo ha empezado a ver la película en casa, porque antes la veía alguna vez en la guardería y después decía "quiero ver la película de boyiya" y nosotros que nos mirábamos preguntándonos cual sería ésa. Hasta que un día cuando lo llevaba a la guardería apareció un compañero suyo con el dvd bajo el brazo y me di cuenta, esa es otra historia porque el niño se llama Giovanni y normalmente le pregunto cuando llega a casa que con quién a jugado, qué ha comido, etc. para que me cuente cositas que le pasan; pues va y me suelta "jugué coño vani", yo que lo miro seria y estoy a punto de decirle "palabras feas no se dicen Pablo" y le pregunto de nuevo para asegurarme, menos mal que me acordé del nombre del niño porque él quería decir evidentemente "jugué con Giovanni"; luego casi me da el ataque de risa.
La película de marras está muy bien, pero verla todos los días empieza a cansarnos, porque sólo quiere ver esa y no otra. Luego se pasa la tarde apretándose un botón rojo de su "pijama de Bulayiar" (ya no dice boyiya) y corriendo a la misma vez que grita eso de "hasta el infinito y más allá". Lo gracioso es ver como se queda quieto, se busca el botón exacto y lo apreta hasta que echa a correr. Hasta a mí esta tarde me llevó la mano por encima del pecho, donde se supone está el botoncito, y me dijo que apretara para que yo lo hiciera como él. No veas lo que se mosquea cuando se le ensucia su pijama y hay que lavarlo, menos mal que lo hago delante de él para que no ponga muchos problemas, lo tiendo en un tendedero en la bañera y a cada rato pregunta "ya está seco ¿ehhh? mamá".

Mi hermana le regaló un pijama de Buzz Lightyear cuando nació, ahora lo usa su hermano Daniel y Pablo tan contento porque su hermano también tiene un "pijama de Bulayiar".