domingo, diciembre 04, 2005

Clases de patchwork

En el número de Octubre? de la revista Labores del Hogar aparecía en la sección donde se publican nuevas tiendas, cursos, encuentros, etc.; una tienda muy cerca de casa, Passion Patchwork. Desde que ví la foto y la dirección me dije que tenía que ir a verla, un día pasé con el coche por delante para ver donde estaba, a los tres días incluso aparqué cerca, pero llevaba a Daniel detrás y se quedó dormido justo antes de llegar y me dió pena bajarlo del coche así; pues bien el lunes pasado, antes del desastre, me di una vuelta.

Nada más entrar me llevé la primera gran sorpresa, la dueña de la tienda es la profesora de patchwork que tenía hace ya un año. Bettina es una alemana que se afincó en Tenerife hace ya unos años, más de 20 seguro, cuando después de un viaje conoció al que iba a ser su marido y se vino a vivir aquí. Me encanta como da las clases y mi intención era ver si en esa tienda era ella la que las daba para apuntarme nuevamente. No tuve que pensármelo dos veces, el primer día iba a ser este jueves pero tampoco tenía luz ella. Espero empezar dentro de dos semanas, a ver si termino la colcha de Pablo que tengo a medias!!

La otra sorpresa fue ver que tenía libros en japonés de manualidades!! cómo los que nos enseña Olivia-P en su blog, no veas mi alegría. Ella los pide directamente, aunque supongo que me saldrán algo más caros que comprarlos a través de internet. Pero también podré verlos y saber si me interesan antes de comprarlos.

Ya les contaré de mis avances en el mundo de los quilts!!

Mis regalitos llevan atraso

Y es que con esto del apagón no he podido hacer nada, menos mal que esta semana que viene tengo un día de puente y puedo dedicarle un tiempo porque los bajitos si tienen guardería, eso espero que con esto de la falta de electricidad el viernes fueron hasta la una y Pablo comió en casa, porque en la guardería no tenían luz. De todas formas no creo que me retrase en el envío, a ver si puede ser a principios de la próxima semana.

Yo no he trabajado porque el municipio en el que está el instituto está sin luz desde el lunes, y eso que está muy cerca de la central eléctrica, y no sé si estará más días sin ella. De todas formas hubo destrozos importantes en el centro que si no se solucionan puede que no dejen entrar a los niños, por lo menos eso hemos decidido los profesores. De todas formas nosotros tenemos que acudir al centro.

Para muestra un botón de como quedaron parte de las instalaciones, también se cayeron parte de las vallas de las canchas de deporte y las que cierran el centro.


sábado, diciembre 03, 2005

Después de la tormenta viene ... el apagón

Creo tod@s se habrán enterado de la tormenta tropical que asoló Canarias esta semana, concretamente durante la tarde y noche del lunes. Yo me enteré por casualidad de que venía hacia nosotros una tormenta tropical el domingo por la noche, al ver en el telediario la información metereológica. No le dí mucha importancia, incluso lo comenté en el instituto al día siguiente a una compañera y me dijo que siempre se exageraba mucho los avisos de temporal y que después no eran nada. Como los lunes termino antes de las doce me fui a casa y cuando puse el telediario mientras comía me enteré de que habían suspendido las clases durante la tarde, a partir de las dos de la tarde había que recoger a los niños de los colegios por la alerta de la tormenta. A nosotros nos llamaron de la guardería a las dos y media porque mis bajitos eran de los últimos en salir, habían llamado al móvil de Pedro y estaba apagado. Enseguida me fui a buscarlos y ya se notaba algo de viento pero no demasiado.

Durante la tarde esperábamos que lloviera, que hiciera mucho viento o algo así, pero no fue sino hacia las seis y media cuando se fue la luz y nos fuimos preocupando un poco. Aconsejaban no salir de casa, aunque la alerta sólo la habían dado a los centros educativos, la gente seguía trabajando como si tal cosa. Unos cuarenta y cinco minutos después volvió la luz, nos dió tiempo de bañar a los bajitos, y antes de ponernos a cenar se fué la luz nuevamente. Y esta vez la oscuridad iba acompañada de un fuerte viento que golpeaba las puertas de cristal del balcón y las persianas. Habíamos cerrado todo, sacamos las velas, la linterna y Pedro encendió su pequeña radio para oir algo sobre qué pasaba. Los golpes del viento eran increíbles, yo no me acercaba por si acaso; antes de comenzar el viento fuerte había metido algunas plantas del balcón dentro del salón, y menos mal porque no las hubiera rescatado con vida.

Volaron tejas, tapas de chimeneas de ventilación del edificio, el vecino tuvo que apuntalar las ventanas de cristal que cerraban su balcón. Pero sólo a la mañana siguiente nos dimos cuenta de la importancia de lo que vivimos esa noche: habían árboles que habían sido arrancados de raíz del suelo, muros derribados, camiones volcados, planchas voladoras, ... y lo que fue más grave torres de alta tensión que habían sido dobladas como chicle. Al día siguiente, después de dormir todos juntos en nuestro dormitorio porque era en el que menos se sentía el viento, nos levantamos (a las seis de la mañana como no) con lluvia y un viento menos violento. Por la radio, radio El Día que era una de las pocas que tenía un generador de electricidad propio, informaron que aconsejaban quedarse en casa, que habían muchos destrozos y que así se facilitaba la labor de los servicios de emergencia.



Nos pasamos todo el día oyendo la radio y metidos en casa, esperando que llegase la electricidad. A eso de las seis de la tarde volvió y se quedó con nosotro hasta las nueve y media del día siguiente, y esta vez decidieron los de Unelco (Endesa) que no volvería hasta la madrugada del jueves. Y no saben como desespera no tener luz con dos niños pequeños, en casa todo es eléctrico y menos mal que tenemos una de esas bombonas de gas para camping, que sino no sé dónde habríamos ido a comer algo caliente porque todo el mundo estaba igual. A mi me preocupaba sobre todo la comida de Daniel, de hecho el jueves su puré se lo trituré con el pasapurés, en vez de con la batidora, y no se comió sino dos cucharaditas porque tiene algo de flema y se provocaba al intentar tragarlo.

Creo que este ha sido el post más largo que he hecho hasta ahora, y eso que he intentado resumir, pero la vivencia se lo merece. Ya puedo comprarme una camiseta de esas que ponen "Yo sobreviví a la tormenta tropical Delta". Y menos mal que era una tormenta que si llega a ser un huracán no quiero pensar cuáles habrían sido las consecuencias!