viernes, junio 03, 2005

Vaya nochecita!

Anoche me acosté tarde, casi a la una de la mañana, media hora después me levantaba la primera de las muchas veces que me levanté. Pablo no paró de toser, dormía una media hora sin problemas hasta que empezaba nuevamente con la tos y se despertaba llorando. Iba a su habitación, lo cambiaba de posición (boca abajo me dijo el médico que se tosía más), lo tranquilizaba y me volvía a meter en la cama.

Así pasé la noche, Pedro fue una vez, porque del resto casi ni se enteró (cuando duerme lo hace de verdad). Menos mal que Daniel no se medio despertó sino una vez porque con los lloros del hermano podía haber estado toda la noche quejándose.

No sé que intentar para que Pablo mejore de esa tos, he oído que el tomillo es bueno para las vías respiratorias y garganta, que aumenta las defensas, pero ¿no habrá contraindicaciones para un niño de 26 meses? También he pensado en la posibilidad de comprar un humidificador, porque respira por la boca y el humidificador haría que respirase aire caliente y mejorara su respiración. Pero tampoco sé si funcionará.

Esta tarde iremos nuevamente al médico y ya le preguntaré, aunque no sé si fiarme de su opinión porque él tampoco ha logrado que se cure o mejore con los aerosoles y ya estamos preocupados pensando que puede llegar a ser crónico y quedarse con asma para el resto de su vida. Además por el camino que va Daniel parece que tendremos los mismos problemas.

Creo que voy a acostarme un ratito aprovechando que Daniel duerme hasta su próxima toma, dentro de una hora y media.

jueves, junio 02, 2005

¿La lactancia materna sólo hasta los seis meses?

Esta tarde llevé nuevamente a Daniel al médico, por lo de la tos, él cual me dijo que había recaído un poco y que tenía que ponerle aerosoles cada ocho horas durante unos días. No nos gustan nada, a Pedro y a mí, porque Pablo ya lleva con ellos muchos meses y no le vemos mejoría, vamos a ver que tal le van a Daniel. El lunes que viene cumple cuatro meses, le toca revisión y vacunación, así que ya nos dirá cómo le ha ido.

Cómo iba al médico para Daniel a las 4 y desde ayer tengo un ojo un poco irritado me pasé por mi médico para que lo viera. Al ir sin hora tenía que esperar que terminara la consulta de los pacientes con cita previa. No estaba mi médico sino una sustituta que iba un poco lenta por lo que me pasé más de dos horas esperando. Ya estaba desesperada porque a Daniel le tocaba el pecho sobre las 6 y no parecía que fuera a salir antes de esa hora. Pedro se lo llevó junto con Pablo y quedamos en que me llamaba al móvil si se ponía muy perretoso y ya dejaría el médico para otro día. Finalmente entré, la sustituta mandó a la enfermera que me tiñera el ojo para ver si tenía alguna erosión en la córnea (llevo lentillas) y que luego me lo miraría ella. Mientras esperaba en una habitación anexa a la consulta oí como la enfermera le decía que tenía una mujer con un niño que presentaba una herida en el pezón por amamantar a su bebé. Ella le preguntó cuántos meses tenía y la enfermera respondió que seis, a lo que la médico contestó: "dile que le deje de dar el pecho que ya no le hace nada". Me quedé asombrada, nunca había oído nada así de un sanitario.

Las recomendaciones de la OMS son que es conveniente amamantar a un bebé como mínimo hasta los seis meses; pero aconseja dar el pecho hasta el primer año. En países en vías de desarrollo en muchos casos es el único medio para evita la malnutrición infantil en los primeros años de vida. Se da el caso que esta mujer era una inmigrante africana, quizás en su país la lactancia materna continuaría mientras que aquí te dicen que compres una leche de fórmula para alimentar a tu hijo.

Yo amamanté a Pablo hasta casi los ocho meses, empezó más tarde con las frutas y los cereales porque estaba evolucionando muy bien sólo con leche materna, aumentaba más de un kilo los primeros meses. Y lo dejé porque al comenzar con otra alimentación la cantidad de leche aflojó y Pablo lo tomaba como una manera de calmarse cuando se despertaba por la noche. Pero conozco muchas madres que prolongan más allá de esos primeros seis meses la lactancia, incluso más allá del año de vida. ¿Es que no están alimentando correctamente a sus hijos?

Cuando llegué a casa, le dí el pecho a mi hijo y como se puso a llorar más tarde y no se tranquilizaba se lo ofrecí nuevamente. No parecía ser la solución seguía llorando y se pasó así hasta las diez y media cuando lo bañamos (hoy los horarios saltaron por los aires por la visita al médico) y comió nuevamente. Tampoco Pablo parecía conforme con su baño, ni la comida por lo que tuvimos una de esas noches en las que te pondrías tapones en los oídos porque te "gritan" de todas partes. Finalmente se durmieron y me tuve que tomar una avena caliente con pasas y leche para reconstituir, porque sino mañana estoy casi sin leche.

La avena funciona estupendamente en caso de escasez de leche, además sirve para relajarte y dormir bien.

La nueva cuna de Daniel

Hasta ahora Daniel dormía en una minicuna, pero ya ha crecido mucho y los pies casi se le salían. Además como pesa más el colchon no es lo suficientemente duro para mantener su espalda bien. Así que ayer Pedro bajó la cuna de Pablo del trastero y la montó, por cierto delante de Pablo que pidió que lo metiera dentro.

Cuando metí a Daniel, miró hacia los lados y no le gustó mucho el cambio, se puso a lloriquear hasta que le puse un móvil con muchos colores y se quedó mirando como se movía. Al rato ya estaba durmiendo, desgraciadamente se despertó muchas veces en la noche, no tanto por la nueva cuna como por una tos insistente que le ha quedado de la bronquiolitis.

Esta mañana ha echado su primera siesta del día en la cuna sin problemas. Sin embargo al mediodía durmió unos minutos y luego se puso a llorar inquieto. No creo que fuese la cuna, porque luego estuvo un buen rato llorando a moco tendido, no sé si le empiezan a molestar ya los dientes, en eso también es diferente a Pablo, él nunca se quejó de la boca. Daniel se lleva mucho las manos a la boca, las chupetea con ganas y tiene muchas babas; Pablo sólo tenía babas, eso sí bastante abundantes hasta casi los 20 meses. Dicen que si un adulto tuviera que soportar el dolor que sienten los bebés al salirles los dientes no lo aguantaría!!