Ayer, antes del almuerzo, he sido testigo mudo de una conversación entre bajitos. Estábamos en la cocina, yo intentando terminar la comida que llevaba con retraso y los bajitos sentados a la mesa con Spiderman, el Duende Verde, Harry (el nuevo duende verde), Venom y Spiderman negro. Daniel ya me había pedido que jugara con él haciendo de los "malos", pero le contesté que estaba haciendo de comer y que tenía prisa. Él me había dicho "es que sólo tengo dos manos, no tengo cuatro brazos" un poco molesto. Pablo consintió en jugar con él y ser primero los malos, aunque después dijo que "estoy cansado de ser siempre los malos", Daniel dijo su característico "valeee, los cambiamos" y después del cambio dice "¿a qué soy un buen hermano? estamos compartiendo los juguetes". Pablo no dijo nada, pero más tarde le cambió de nuevo a su hermano los personajes.
Y es que la teoría parece que la tienen, sólo les falta algo de práctica, porque el resto del tiempo parece que lo de compartir no lo tienen muy claro.
jueves, agosto 14, 2008
viernes, agosto 08, 2008
Playa, médicos y cine
El domingo fuimos a la playa un ratito, normalmente vamos sobre las nueve y media de la mañana y volvemos antes de las doce y media, aunque este domingo se nos hizo algo tarde y llegamos a la playa algo más tarde. Daniel no puede coger sol muy directo así que, protector solar sobre la piel (Daniel usa el factor 80 y Pablo el 30) para el "encroquetado" posterior, nos pasamos dos horas en la playa. Los bajitos no paran mucho en la arena, y eso que el agua está fría, se pasan todo el rato en la orilla y Pablo intentando entrar algo más. Es bastante atrevido el bajito, hay que estar al "acecho" continuamente porque en un pis-pas desaparece de la vista y está en el agua caminando.
Daniel es más precavido, me toma la mano y se mete poco. Después del baño, las galletas y el zumo, por supuesto, nos gusta dar un pequeño paseo por el dique que hay en el extremo de la Playa de Las Teresitas, para ver los cangrejos que toman el sol sobre las rocas. Esta vez Pablo y Daniel se adelantaron y querían ir más deprisa, sobre todo Daniel. Por más que les llamábamos no hacían caso y Daniel terminó cayendo y haciéndose una heridita en la rodilla y en la palma de la mano. Evidentemente sus lloros eran más que lo que se había hecho, "A ver Daniel, ¿por qué corrías?" y él entre sollozos "Quería ver a los cazadores de pescado antes que nadie", se refería a los pescadores que se ponen en el dique a pescar.
Pablo empezó con fiebre por la tarde, no le dolía nada, sólo estaba decaído, sin ganas de nada y con los ojos enrojecidos. Le dí Dalsy y al día siguiente lo llevé al médico. Seguía sin dolerle nada, así que el médico me dijo que siguiera haciendo lo que había hecho y si tenía más fiebre lo volviera a traer, que seguro estaba incubando algo. El miedo es de que se lo pase al hermano, que nunca sabemos como están sus defensas. La fiebre como vino se fue el martes por la noche.
El miércoles Daniel tuvo su control y cómo todo va bien, seguirá sin revisión hasta septiembre, justo el primer día de clase, qué se le va a hacer! y dos días más tarde. A cogido algo más de peso, ahora parece hasta redondito y macizo y está hecho un gamberro.
Y ayer nos fuimos al cine con la Asociación contra la Leucemia, vimos Wall-E y los bajitos salieron encantados. Con nosotros iban otros niños algo mayores y ellos no eran de la misma opinión. Personalmente me pareció un alegato ecologista, tenemos que cuidar nuestro planeta, no ser tan consumistas y movernos más sin depender tanto de las máquinas. A mí y a Pedro nos gustó bastante.
Aquí van unas fotos de la playita, les encanta que hagamos unos hoyos en la arena y los enterremos para ver si pueden salir solos.

Daniel es más precavido, me toma la mano y se mete poco. Después del baño, las galletas y el zumo, por supuesto, nos gusta dar un pequeño paseo por el dique que hay en el extremo de la Playa de Las Teresitas, para ver los cangrejos que toman el sol sobre las rocas. Esta vez Pablo y Daniel se adelantaron y querían ir más deprisa, sobre todo Daniel. Por más que les llamábamos no hacían caso y Daniel terminó cayendo y haciéndose una heridita en la rodilla y en la palma de la mano. Evidentemente sus lloros eran más que lo que se había hecho, "A ver Daniel, ¿por qué corrías?" y él entre sollozos "Quería ver a los cazadores de pescado antes que nadie", se refería a los pescadores que se ponen en el dique a pescar.
Pablo empezó con fiebre por la tarde, no le dolía nada, sólo estaba decaído, sin ganas de nada y con los ojos enrojecidos. Le dí Dalsy y al día siguiente lo llevé al médico. Seguía sin dolerle nada, así que el médico me dijo que siguiera haciendo lo que había hecho y si tenía más fiebre lo volviera a traer, que seguro estaba incubando algo. El miedo es de que se lo pase al hermano, que nunca sabemos como están sus defensas. La fiebre como vino se fue el martes por la noche.
El miércoles Daniel tuvo su control y cómo todo va bien, seguirá sin revisión hasta septiembre, justo el primer día de clase, qué se le va a hacer! y dos días más tarde. A cogido algo más de peso, ahora parece hasta redondito y macizo y está hecho un gamberro.
Y ayer nos fuimos al cine con la Asociación contra la Leucemia, vimos Wall-E y los bajitos salieron encantados. Con nosotros iban otros niños algo mayores y ellos no eran de la misma opinión. Personalmente me pareció un alegato ecologista, tenemos que cuidar nuestro planeta, no ser tan consumistas y movernos más sin depender tanto de las máquinas. A mí y a Pedro nos gustó bastante.
Aquí van unas fotos de la playita, les encanta que hagamos unos hoyos en la arena y los enterremos para ver si pueden salir solos.

sábado, agosto 02, 2008
De excursión
Cuando Daniel "debutó" con la leucemia (los médicos denominan debut al diagnóstico inicial y el comienzo del tratamiento) se puso en contacto conmigo Merche, que venía de la Asociación Canaria Alejandro Da Silva contra la leucemia para ver que necesitaba y si nos podían ayudar en algo. Esta asociación se dedica a apoyar de diferentes maneras a los enfermos de leucemia, han conseguido que haya un hospital de día en la planta de pediatría, una sala de espera exclusiva para los niños oncológicos en las consultas donde siempre está todo abarrotado y nunca sabes qué enfermedad puede transmitirle a tu hijo el niño de al lado con cara angelical; y en verano organizan excursiones, van al cine, a parques acuáticos, etc. El año pasado evidentemente no pudimos acudir a ninguna salida, pero este año estaba muy interesada en ir, casi todos los jueves organizan algo y es una manera de salir de la monotonía, de intercambiar opiniones y conocer a otros niños y otros padres que están pasando o han pasado por lo mismo que nosotros.
Este jueves era la primera vez que acudía, porque Pedro fue con ellos al cine la primera vez para dejarme la tarde libre para estudiar las oposiciones y las siguientes ocasiones Daniel estuvo ingresado, con catarro, etc. En esta ocasión nos fuimos a hacer un pequeño recorrido por uno de los caminos rurales de Anaga, el llamado Las Vueltas de Taganana, que comienza en una casa forestal actualmente abandonada y que baja hacia la costa zigzagueando (de ahí el nombre de las vueltas). El trayecto que hicimos fue corto, lo suficiente para que los bajitos se casi mojaran, embarraran y se cansaran, y retornar cuesta arriba Daniel en brazos de un papá y Pablo conmigo. Es espectacular el camino, pero algo fuertecito para niños tan pequeños (los otros niños eran algo mayores). Me dejé la cámara de fotos, cómo no, aunque no sé como iba a hacerlas controlando a los bajitos porque el camino estaba algo embarrado y resbaladizo por la tremenda humedad (la zona se sitúa en el mar de nubes que produce que caigan gotas de agua continuamente cuando chocan las nubes con la vegetación). Aquí pueden ver algunas fotos y también en esta web aunque en las primeras fotos se refleja mejor las condiciones del camino en el que anduvimos.
Luego nos enseñaron un camión de bomberos preparado para incendios forestales, en vez de ser rojo es amarillo y de menor tamaño que los de "ciudad" y a los bajitos les encantó echar agua y subirse al camión; y eso que estaban muertos de hambre. En ese momento eché mano de mi móvil, que no tenía cobertura, pero las fotos no salieron demasiado mal.



Luego nos fuimos a comer "deditos de pescado" y pollo empanado y un pastel de zanahoria que preparé antes de salir (thermomix y microondas y en veinte minutos lo tienes)para celebrar que cumplía treinta y nueve. Cuando llegué a casa noté el año de más, estoy anquilosándome, tengo que hacer más excursiones porque mi "trasero" va pesando un poquito más cada año y no puede ser ;).
Este jueves era la primera vez que acudía, porque Pedro fue con ellos al cine la primera vez para dejarme la tarde libre para estudiar las oposiciones y las siguientes ocasiones Daniel estuvo ingresado, con catarro, etc. En esta ocasión nos fuimos a hacer un pequeño recorrido por uno de los caminos rurales de Anaga, el llamado Las Vueltas de Taganana, que comienza en una casa forestal actualmente abandonada y que baja hacia la costa zigzagueando (de ahí el nombre de las vueltas). El trayecto que hicimos fue corto, lo suficiente para que los bajitos se casi mojaran, embarraran y se cansaran, y retornar cuesta arriba Daniel en brazos de un papá y Pablo conmigo. Es espectacular el camino, pero algo fuertecito para niños tan pequeños (los otros niños eran algo mayores). Me dejé la cámara de fotos, cómo no, aunque no sé como iba a hacerlas controlando a los bajitos porque el camino estaba algo embarrado y resbaladizo por la tremenda humedad (la zona se sitúa en el mar de nubes que produce que caigan gotas de agua continuamente cuando chocan las nubes con la vegetación). Aquí pueden ver algunas fotos y también en esta web aunque en las primeras fotos se refleja mejor las condiciones del camino en el que anduvimos.
Luego nos enseñaron un camión de bomberos preparado para incendios forestales, en vez de ser rojo es amarillo y de menor tamaño que los de "ciudad" y a los bajitos les encantó echar agua y subirse al camión; y eso que estaban muertos de hambre. En ese momento eché mano de mi móvil, que no tenía cobertura, pero las fotos no salieron demasiado mal.



Luego nos fuimos a comer "deditos de pescado" y pollo empanado y un pastel de zanahoria que preparé antes de salir (thermomix y microondas y en veinte minutos lo tienes)para celebrar que cumplía treinta y nueve. Cuando llegué a casa noté el año de más, estoy anquilosándome, tengo que hacer más excursiones porque mi "trasero" va pesando un poquito más cada año y no puede ser ;).
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