lunes, julio 31, 2006

Y ya son 37 ...

Ya casi ha finalizado el día, no ha tenido nada de especial: he llevado a los bajitos a la guardería (su último día), he limpiado, hecho la comida y por la tarde después de recoger a los niños y darles su merienda hemos ido a comprar unas cosillas a Leroy Merlin y luego a Ikea, lo que lo ha hecho diferente es que desde las cuatro de la mañana tengo un año más. Ya son treinta y siete primaveras, me voy acercando "peligrosamente" a los cuarenta, ya no hay marcha atrás allá vamos. Lo que he descubierto es que por muchos años que pasen seguimos siendo las mismas, pocos cambios con respecto a nuestra juventud, al menos yo sigo vistiendo muy parecido (nada de modas quinceañeras como Ana Obregón), aunque según mi marido antes vestía más hippy; me miro en el espejo y no veo grandes cambios en mi cuerpo, sólo dos o tres kilos de más, el trasero menos prieto y los pechos algo más caídos (yo diría que mucho más pero tenemos que ser positivos).

Supongo que debería dar cambios en mi vida para evitar la monotonía, pero soy muy perezosa y los cambios no me gustan demasiado, le doy vueltas a la idea en mi cabecita y pocas veces la veo clara. Sin embargo, siento que debo dar ciertos pasos, por ejemplo, hacer ejercicio o salir más con los niños, o hacer cosas diferentes los fines de semana. Tendré que intentarlas antes de que los "achaques de la edad" me lo impidan!

Para celebrar mi cumpleaños he cambiado la lista de links que tenía pendiente desde tiempo inmemorial (la pereza debe ser mi pecado capital). Estoy trabajando en añadir categorías al blog, porque ya no sólo cuento cosas de mis bajitos y esto se ha convertido en un batiburrillo de ideas, a las que quiero añadir más temas y necesito ordenarlas de alguna forma. El blogger no permite la clasificación por categorías pero hay otras formas que estoy mirando, en cuanto lo consiga lo verán. Espero dedicarle un poquito de tiempo en estas semanas, aunque termino bastante cansada por las noches y ahora con los bajitos por casa no podré acercarme al ordenador. Ya veré cómo lo hago.

lunes, julio 24, 2006

Pero que bochorno!

Estamos en alerta por ola de calor, parece que se ha movido desde la península hasta por aquí. Vamos camino de las doce de la noche y no hay quien duerma. Debemos estar a más de 25 grados por lo menos. Los niños están abonados a un ventilador para toda la noche, eso sí no directo por si se ponen enfermos. Hasta hace unos cuatro días me estaba quejando del viento, que no dejó de soplar en dos semanas y era bastante incómodo salir a la calle, tender la ropa, hasta dejar abierta una ventana; pero que vuelva, por favor, que por lo menos nos quita este calor insoportable.

Ayer fuimos a la playa, temprano como siempre, y antes de llegar ya nos acercábamos a los 30 grados y eran las nueve y media de la mañana. Los bajitos se lo pasaron genial, Daniel no quería salir del agua, aunque primero estaba bastante fría luego se fue acostumbrando y no había manera de que se quedara jugando en la arena. Al contrario que Pablo, le pareció tan fría que prefirió quedarse más a la orilla hasta que vió el momento oportuno de meterse algo más, luego no quería salir y cuando estábamos recogiendo todo se ensuciaba adrede con arena para volver a meterse en el agua.

Mañana nos pondremos con la piscina hinchable en la azotea, no da el sol por la tarde, pero con el calor que están pasando los bajitos no importa, mejor así no se tuestan. Dicen que a partir de mañana bajarán las temperaturas para volver a subir el jueves. Por favor, que vuelva el molesto viento, prometo que no me quejaré!

sábado, julio 22, 2006

El cuentacuentos

Hoy ha estado mi madre visitándonos y la hemos llevado con nosotros a un cuentacuentos que actuaba en una librería muy conocida de por aquí. Ayer habíamos ido a comprar unos libros de cocina y vimos que hoy había una sesión. Al principio Pablo no estaba muy por la labor, decía que no quería entrar, y es que a los bajitos no se les ocurrió otra cosa hoy que despertarse sobre las seis y media de la mañana y no volverse a dormir (evidentemente su madre tampoco). Pablo estaba algo de mal humor y se sentó sobre mi regazo mientras que los otros niños lo hacían en una alfombra preparada para ello, incluido Daniel que estaba expectante esperando de que iba aquello.

Al principio Pablo no quería oir, ni tan siquiera ver al cuentacuentos, Óscar se llamaba, pero terminó riéndose a carcajadas y sentado en la alfombra. Era nuestra primera experiencia y fue satisfactoria para todos, incluso mi madre se lo pasó bien. El caso es que Pablo se reía con muchas ganas hasta que el chico le habló directamente durante uno de los cuentos (el del camello 2+2 que tenía cuatro jorobas en vez de dos) y primero me miró como si se hubiera dirigido a mí hasta que se dió cuenta que le hablaba a él y se lo tomó fatal, cambió la cara y la escondió en mi camiseta con el ceño fruncido. La verdad es que es bastante tímido, aunque tiene una autoestima por las alturas (él mismo se dice "Soy un campeón" cuando hace las cosas bien). Supongo que irá cambiando con el tiempo, espero que el colegio tenga un efecto beneficioso en él, al menos en ese aspecto. En los comentarios que le dieron al final de Junio en la guardería tenía el objetivo de conversación en grupo a medio cumplir, todo lo demás estaba muy bien.

Creo que repetiremos experiencia, y la próxima vez me llevaré la cámara, que siempre se me olvida para hacer fotos.